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Ios: Una isla griega perdida en el Egeo

“Que no te engañen, no es Mikonos la isla con más fiesta de las islas del Egeo, es Ios”.

 

 

Y entonces Ios pasó a ser destino preferente en el itinerario todavía en ciernes de nuestro viaje a Grecia.

 

 

No es que vaya en busca aglomeraciones estruendosas y me encanten las discotecas veraniegas, las fiestas de la espuma en bikini, los sombreros de cowboy…No…pero me atraen mucho los lugares que se caracterizan por haber sido escenario de multitud de fiestas y confluencia de gente de todo tipo. Hay lugares que guardan un espíritu alegre y poseen un pasado y un presente festivo. Por ello, año tras año sigue acudiendo gente para pasarlo en grande y compartir alegría. Se dice de estos lugares que tienen una energía especial y que se aprecia un ambiente mágico, magia o no, está claro que son sitios que poseen la fuerza de atracción suficiente para que a lo largo de los años generación tras generación acuda a pegarse la fiesta padre o solamente a conocerla.

 

 

Ese es mi caso, quería ver cómo es eso de la magia festiva griega quizá eclipsada todavía por la isla que cambió mi vida.

 

Pues bien, Ios es una isla bella, tranquila y auténticamente “Egea” paisaje seco (amarilloso) en contraste con el azul oscuro del mar.

 

 

Fiesta… sí, hay fiesta, si se le puede denominar “fiesta” a un Camping abarrotado de quinceañeros emborrachándose como si no hubiera mañana, bañándose en una piscina tamaño bañera al ritmo del pum pum e ignorando la maravillosa playa de Milopotas que se extiende justo enfrente a las puertas del Camping.

 

La playa de Milopotas es la concentración máxima de adolescentes por metro cuadrado que haya visto nunca. Autobuses atestados de peña bajan desde Hora (el pueblito blanco y bonito griego) hasta la playa cada diez minutos. Los “teenagers” que no reservaron a tiempo en el Camping tienen que conformarse con coger un autobús cada día. El horario de abarrotamiento de autobuses oscila entre las doce de la mañana y las seis de la tarde que es cuando se va el sol, entonces la procesión empieza en sentido contrario, los del camping abarrotan los autobuses esta vez en dirección a Hora. Hora tiene un par de discotecas y una plaza muy grande y muy bonita donde hacer botellón, allí, entonan cánticos a lo Hooligan ellos y lucen sandalia-tacón y moreno rosado ellas. Si subes un poquito por las empinadas calles de Hora encuentras auténticos rincones griegos con mesitas de madera donde los cánticos suenan más a sirtaki. El sirtaki, al contrario de lo que se cree, no es una danza popular griega sino que se compuso para la peli de Zorba, aún así, me suena mejor que el cántico Hooligan…

 

Tuvimos la suerte de llegar a Ios en los últimos días de Agosto por lo que pudimos presenciar una desertización masiva. En cuestión de un día, del 31 de Agosto al 1 de Septiembre, la isla quedó completamente vacía. Por un lado me sentía un poco inquieta después de haber visto todo a rebosar parecía que algo me quería recordar el fin del verano, de mis vacaciones, de mi felicidad…Pero esa sensación fue pasajera. Voló cuando pudimos disfrutar de las playas para nosotros solos, cuando los precios cayeron en picado y la isla se presentó desnuda ante nosotros.

 

Alquilamos una moto y recorrimos todos los rincones pero también andamos por toda la costa a través del campo seco hicimos caminos nuevos y me hice sangre en las piernas pero valió la pena porque llegamos a playas desiertas cuyo nombre no quiero acordarme… 😉 Aquí os dejo algunas fotos.

Lo más impresionante fue descubrir un lugar para los griegos sagrado y no es para menos, se trata del lugar donde se supone está enterrado Homero. Lo descubrí sin saberlo me gusta que cada lugar me sorprenda, reconozco que no había devorado literatura turística sobre Ios. En el mapa ponía Homer´s tomb, me hizo gracia durante dos segundos ¿la tumba de Homer? cuando caí en la cuenta de que Homero podía estar ahí enterrado ¡qué emoción! ¡La Odisea!. Siempre he amado a Ulises en secreto, cuando decidimos hacer el viaje en ferry a través de las islas griegas pensé en él, me acompañaría en mi viaje porque es el aventurero más grande que ha habido y yo iba a rememorar sus historias. Cada roca en el mar me recordaba a algún pasaje de la Odisea…ahí pudo ser donde cantaban las sirenas himnotizando a los marineros, aquí estaba la diabólica Gorgona convirtiendo a todos en piedra… ¿Podré luchar contra algún cíclope de un solo ojo y vencerle con la astucia que caracteriza a los auténticos aventureros que surcamos el Egeo? 😉

 

La tumba de Homero, como debe ser, se haya en un lugar provisto de la paz más absoluta lejos de cualquier conglomerado turístico y es que en Ios no hay muchos. Se trata de un camino de tierra por el que tienes que andar por lo menos quince minutitos bajo el sol más abrasador hasta llegar a lo más alto del acantilado. Allí, entre cuatro piedras, se haya la tumba donde se supone descansa el poeta que realmente no sabemos si nunca llegó a existir. Como no había nadie pasamos ahí un ratito muy agradable pensando dónde estábamos, lo sagrado que era ese lugar y lo privilegiados que éramos por poder estar ahí compartiendo el silencio con nuestro amigo Homero que tanto dijo en el pasado y tanto callaba en ese momento. Pensé que si me muero lo que más me gustaría es descansar ahí, en ese mágico acantilado donde no te molesta nadie yno llegan los turistas ávidos de instantáneas y de recuerdos de polaroid…

 

Reconozco que me hice una foto en el lugar, ahí van.

Además, otra de las grandezas que nos ofreció la isla fue la de presenciar una auténtica boda griega, con sus bailes, sus platos rotos y todo lo que os podáis imaginar de una boda mediterránea al lado del mar… Eso y el poder disfrutar de una puesta de sol en un acantilado totalmente desierto (daba hasta un poco de miedo)… Quedan pocos lugares como este en el mundo…

 

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