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Viaje a la India: Varanasi


Durante nuestra estancia en Calcuta hicimos una escapada de tres días a Varanasi.

Varanasi es una ciudad mágica de callejuelas blancas y estrechas.


El Río Ganges pasa por allí y es lugar de peregrinación. La gente viaja desde todos los rincones del país para llevar allí a sus muertos y que descansen para siempre en las aguas del Ganges.

El primer día al atardecer dimos un paseo en barquita para ver los ghats, que son las escaleras que bajan al río. En los ghats se practican las ceremonias a los Dioses y contemplarlas desde el río atardeciendo es un auténtico espectáculo ya que el fuego que utilizan para las ceremonias alumbra toda la escena reflejándose de manera mágica en el río ¡Muy bonito!.

Al día siguiente acudimos a ver como realizaban una cremación también a orillas del río. Es muy fuerte ver al muerto arder delante tuyo. Vi unos pies ardiendo y las cenizas me caían en el pelo, ojos, nariz… Ese momento fue irreal y por la noche cuando lo recordaba sentí una sensación muy rara, parecía que todo había sido un sueño. Recuerdo humo, cenizas, pies arder, hombres con túnicas blancas que deambulaban a mi lado portando órganos humanos en paquetes hecho con hojas y tirándolos al río…

En fin fue algo extraño para mí,llegué a sentir miedo, me asustó lo desconocido, la sensación de que había visto muy de cerca algo que en Occidente consideramos feo y lo tratamos con tristeza aquí es algo explícito. Cuando caminas por las calles encuentras contínuas procesiones fúnebres donde llevan el cadáver a cuestas tapado con telas doradas.

Poco a poco, me fui encantando con el aire mágico de la ciudad y toda sensación rara desapareció.

Otra de las cosas que me impactaron en la ciudad son los Shadus, o hombres santos. Han abandonado la vida mundana para entregarse a la meditación y piden dinero a cambio de consejos. Son muy pintorescos: rastas hasta los pies, túnica naranja y un pequeño zurroncillo como única pertenencia en la vida.

Hay infinidad de templos y cuando pasas por la puerta de alguno puedes alcanzar a ver algún ritual o ceremonia.

También encuentras millones de escuelas de Yoga y sobre todo, es la ciudad de la música. Hay muchísimos estudiantes de música de todo el mundo estudiando tabla india o sitar.

El mejor momento allí fue por la noche en la azotea del hostal. Estábamos viendo la ciudad por la noche y hubo un apagón (por lo visto pasa todos los días) fue increíble ver la ciudad completamente a oscuras, el silencio, solo la luz de las estrellas…Inolvidable.

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