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Cuando salimos de Calcuta: Jodhpur y Pushkar

3 de Agosto: Jodhpur

Llegamos a Jodhpur a las cinco y media de la mañana y vamos en rickshaw a Cousy Guest House. Nos dejan acostarnos en un cuarto doble hasta las once de la mañana y luego nos cambian a otro cuarto. Nos duchamos, desayunamos y nos quedamos en la terraza del hostal y es que la vistas al fuerte y a la ciudad azul son impresionantes.

Por la tarde nos vamos a dar un paseo por las callejuelas azules, nos acompaña un niño que habla inglés mucho mejor que nosotras. La gente es muy amable y nos sonríe a nuestro paso. Las vacas nos dejan pasar y luego continúan su camino… una delicia.


Compramos pan, tomates, queso y pepinos y nos vamos al hotel a cenar, nos hacemos un rico sandwich.

4 de Agosto: Jodhpur-Pushkar.

Nos hemos levantado a las ocho y media, hemos desayunado y hemos hecho el «chek out» en el hotel. Nos hemos despedido del chico nepalí que trabajaba allí y de los dueños. La mujer nos ha dado un buen consejo (no comprar los billetes a Pushkar en cualquier agencia, ir directamente a la estación pues saldrán mucho más baratos).

Ahora me encuentro en el autobús, Yvette va callada mirando por la ventana. Un hombre a mi derecha me mira todo el rato, ya estoy acostumbrada a que nos miren. Lo que no me gusta es que me intenten rozar malintencionadamente, no sé si me explico… Muchos lo hacen, se acercan a ti sigilosamente y como quién no quiere la cosa ¡hala! un leve roce «casual» en tu culo o alguna parte del cuerpo, luego se van tan panchos como si no hubiera pasado nada. Yo voy alerta y siempre llevo los codos preparados para actuar si alguno se acerca.

Me está mirando fijamente un niño, tendrá meses, a lo sumo nueve o diez, pero no llega a un año. Tiene cara de susto yo creo que piensa que soy muy fea o muy rara… jajaja si pudiese hablar diría ¡Qué horror!. Su madre me mira, mira al niño y me sonríe, yo la miro, sonrío y luego miro al niño y sonrío más. Me ofrecen palomitas y cojo unas pocas. Entra un chico vendiendo zumos al autobús y la chica con un gesto me dice que coja uno, le sorío, le doy las gracias y le digo que no señalando la tripa, ella me sonríe. Me encantan las mujeres en este país.

Llegamos a Ajmer y allí cojemos otro autobús a Pushkar, un chaval que va en el bus nos sonríe y nos invita al hotel de su familia. Le acompañamos. Cuando llegamos me gustó muchísimo el alojamiento. Era un caserón grande al que llegabas por un caminito de tierra entre árboles y vacas. Tenía un jardín con mesitas para desayunar, una terraza y una azotea. Los dueños vivían
en la planta de abajo. Nos facilitaron una habitación muy cutre pero muy barata, lo más barato que he pagado en todo el viaje (60 rupias por una habitación doble). Nos dimos un baño en la piscina de la casa rodeadas de pavos reales, perros, ardillas y una montaña imponente detrás.

Pushkar es una ciudad entorno a un lago. Está rodeada de montañas por lo que el conjunto visual es el siguiente: montañas que rodean a un pueblo, un pueblo que rodea a un lago y un lago que es el centro de todo y que refleja las montañas y las casas en sus aguas. Definitivamente he encontrado el sitio que más me gusta hasta ahora.


Por la tarde vemos el atardecer en uno de los Ghats. Hay Shadus por todas partes realizando sus abluciones y es que este lago es uno de los lagos más sagrados de toda India.

Por la noche subimos a la azotea del hotel a ver las estrellas, nos quedamos un rato charlando hasta que nos vamos a dormir.

5 de Agosto: Pushkar.

Hoy hemos pasado gran parte de la mañana contemplando el lago y es que nos hemos acostumbrado a la vida contemplativa jejeje. Por fin nos hemos adaptado al ritmo de India. No sé si será la ciudad sagrada o la la contemplación balsámica del lago, pero hay mil sensaciones nuevas que me hacen sentir diferente. Me siento viva y me siento más en la tierra que nunca, me siento tan dentro de este país como nunca me he sentido en ningún sitio. Sé que existo, conecto con la vida no sé por donde ni cómo pero aquí estoy. Comprendo muchas cosas y creo que nuestra permanencia en la tierra se debe a momentos como éste.

Hemos caminado por los Ghats alrededor del lago y hemos aparecido en una placita donde había un templo (hay más de 500 alrededor del lago). En las escaleras del templo había un hombre sentado en la postura del loto. Yvette le ha preguntado si podía sentarse a su lado y él y nos ha animado a entrar al templo y conocerlo por dentro.

Nuestro nuevo amigo es un Yogi, se llama YOGUI VIJAY NATH, tiene ojillos vivos y sonrientes, es muy simpático. Cada vez que se reía, y esto ocurría a menudo, nosotras nos contagiábamos irremediablemente, hacía tiempo que no me reía tanto. Nos contó que había vivido desde joven solo en la montaña. En el templo también vivía YOGUI KALI NATH, era más serio pero también era un hombre adorable, iba vestido con telas rosas que le daban un aspecto solemne.

Hablamos de muchas cosas, nos contaron cómo una vez hicieron un viaje juntos de 600 km andando. ¡Andaban 30 km al día!. Cuando nos lo contaron nos reímos mucho con su expresión corporal y sus gestos, por cómo escenificaban su aventura creo que no volverían a repetirlo :).

Kali Nath, también nos contó que la vida de yogui no siempre es fácil. Se levantan a las 4 de la mañana, se lavan, hacen sus rituales y limpian el templo. Eso sí, a las seis de la mañana ya son libres para hacer lo que quieran.

Nos invitaron a té, dulces y agua y luego nos acompañaron amablemente a lavar lo que habíamos ensuciado jajaja. Hemos estado horas charlando y riéndonos a carcajadas.


Nos han hablado de Shiva y he vuelto a entender algunas cosas, al final, no hay tanta diferencia entre las diferentes religiones, al fin y al cabo son mitos que intentan explicar la realidad. Tenemos que saber leer entre líneas.

Después de este divertido encuentro, el día ha transcurrido sin nada destacable. Hemos vuelto a casa nos hemos bañado en la pisci y hemos ido a cenar por 50 rupias una cena buffet impresionante.

Luego hemos ido a tomar algo a un café a orillas del lago (en Pushkar el alcohol está prohibido). Estábamos sentadas en la terracita cuando ha empezado a llegar un montón de gente: Operadores de cámara, maquilladores, asistentes de fotografía, fotógrafos, actores, actrices, etc, etc, etc… era una película de Bollywood. Por un momento ha sido emocionante pero luego, hemos visto con desagrado como echaban a toda la gente que había por los alrededores de malas maneras y no les dejaban ni acercarse. Nosotras hemos hecho ademán de levantarnos pero nos han dejado quedarnos ahí con una sonrisa muy pija, muy hipócrita y muy forzada. Me ha dado asco. Luego nos han dicho que si queríamos salir de relleno en la peli y yo me he levantado y me he ido a otra silla bien lejitos ¡estaba indignada! no me gustan las parafernalias y menos en este país, he visto la miseria demasiado cerca como para tener que tragarme seca esta dosis de vanalidad…

A pesar de esto, el día ha sido maravilloso y no quería dejar de recordarlo.

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