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Viaje a Uzbekistán: Bujara

Todas las ciudades tienen un lugar recurrente por el que siempre nos sorprendemos dando vueltas. En Bujara es la Plaza Lyabi-Hauz, punto de partida de cualquier recorrido por la ciudad, donde todo empieza y donde siempre te ves al final de cualquier paseo, en resumen, esta plaza tiene poder de atracción no solo por lo bella que es, aquí se congregan casi todos los principales servicios de la ciudad, restaurantes, farmacia, cibercafé, agencia de viajes, oficina de correos y por supuesto un conjunto monumental exquisito.

En la zona Este se encuentra la Madrasa de Nadir Divanbegui, construida como caravasar en un principio y más tarde convertida en escuela coránica.

Caravasares

Los caravasares son espacios muy abundantes en Asia Central y me llaman mucho la atención pues, con ánimo de desvelar mi completa ignorancia, ha sido en este viaje la primera vez en mi vida que escuché esta palabra y la verdad, me encanta. Me gusta cómo suena caravasar, me gusta su etimología (del turco Kervansaray) : à Karavan (viajeros) y Sara ( hostal, refugio). Estos lugares servían como albergue para las caravanas que circulaban por la Ruta de la Seda. Tenían grandes portales casi todos ellos decorados majestuosamente con alegres y complicados mosaicos con pórticos espectaculares. En su interior suele haber un patio abierto rectangular en el que rodeándolo se construían establos y refugios para los animales con bebederos, alimento etc. También había zonas habilitadas para el comercio entre los viajeros, tiendas y espacios para comer. Estos refugios estaban distanciados unos de otros más o menos salvando una distancia de 30 km cubriendo las diferentes rutas. Eran punto de encuentro y servían para fomentar y estimular el comercio a través de Asia. Cierro los ojos y veo a los camellos reposando y a los comerciantes saludándose efusivamente, seguro que allí, se encontraban muchos después de años sin verse, intercambiaban cotilleos, unos venían otros iban, se daban consejos de viaje  tipo:  «no vayas, yo vengo de allí y la ciudad está muerta» , «evita la ruta del Sur está empezando a hacer mucho viento»…

En el centro de la plaza hay una piscina alrededor de la cual están dispuestas terracitas para tomar té e incluso comer algo a la sombra de los árboles. Los barecitos se despliegan cuando hace buen tiempo y airean sus “chaijanas” (nueva palabra de Asia Central incorporada a mi vocabulario). Son “cunas gigantes”, mesas elevadas del suelo donde te sientas tranquilamente a tomar té, leer, hablar… En Bujara puedes ver a los hombres tumbados fumando en sus chaijanas, con sus barbas blancas y sus trajes y gorros típicos, jugando al ajedrez o simplemente  observando la vida pasar. La verdad, Bujara es el mejor sitio de Uzbekistán, sin duda. Aquí puedes ver sin bruma la esencia de Asia Central, sus habitantes no han perdido ni un ápice de sus viejas costumbres y sus rostros curtidos del sol y arrugados proyectan el reflejo del paso del tiempo con una solemnidad venerable. Sus ojillos grises te dicen soy tayiko, uzbeko, mogol… una mezcla de mil arraigos que ni el tiempo ni las invasiones han podido borrar.

Mezcla de habitantes de Asia Central. Uzbekistán.

Habitantes de Uzbekistán.

Pero lo maravilloso de Bujara fue poder quitarme el abrigo.  No sé si he explicado con detalle el frío que puedes pasar en Uzbekistán en Noviembre pero aquí no, aquí abracé al sol y le di las gracias 537.000 veces. La ciudad se ve inundada de una luz maravillosa que potencia su color marrón terroso y la hace más ilusoria si cabe, un oasis en el desierto.

Y sin tampoco aburrir mucho con un listado de nombres de edificios, mausoleos y mezquitas memorables, destacar con todo mi corazón la belleza del Minarete de Kalón y sus imponentes 46,5 metros. Además de cumplir sus funciones como minarete servía de faro en el desierto para guiar a las caravanas, mágico.

Minareta de Kalon en Bujara.

Minarete de Kalom en Bujara. Uzbekistán

Además, muy bella la mezquita de Bolo Hauz, de madera de colorines , el Char Minar, una mezquita con influencias indias y el mausoleo de Ismail Samani, precioso por su sencillez sin más florituras que la profundidad de su mampostería y la sensación de permanencia y fortaleza siendo tan pequeñito. Una joyita.

Viajar a Bujara en Uzbekistán. Mausoleo de Ismail Samani.

Mausoleo de Ismail Samani en Bujara.

1 Response
  • Almudena
    20 02 , 2013

    🙂 Maravilloso texto!

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